Todo oscuro, sin estrellas(Reseña) de Stephen King

Todo oscuro, sin estrellas (Portada) Todo oscuro, sin estrellas (Portada)

Un hombre obligó a su hijo a ayudarle a asesinar a su mujer y a esconder su cadáver en un pozo. Sin embargo, no podrá vivir con su sentido de culpa.

Una escritora de simpáticas novelas de intriga es brutalmente violada cuando regresa a su casa después de dar una charla a un club de lectura. Descubrirá que no ha sido una casualidad.

Un enfermo terminal recibe una curiosa oferta por parte de un vendedor que ofrece «extensiones». Si lo que quiere es «extender su vida», deberá elegir a alguien para que pague el horrible precio de tener una segunda oportunidad.

Un apacible matrimonio lleva veinticinco años de casados, cuando la esposa descubre casualmente a qué se dedica su marido cuando parte en viaje de negocios.

A Stephen King no hay que presentarlo, es uno de los autores más vendidos de los últimos treinta años, y fruto de sus novelas se han rodado decenas de películas, algunas con mayor acierto que otras, todo hay que decirlo.

Pero además de las novelas, King destaca especialmente en las distancias cortas. Personalmente, hace años que no logro engancharme con sus libros de más de mil páginas, en las que no encuentro demasiado interés, pero, sin embargo, reconozco que con sus cuentos y novelas cortas me tiene ganado.

Este es el caso de Todo oscuro, sin estrellas, una recopilación de cuatro historias en las que King se permite una notable variación de registros sin que pierda fuelle en ningún momento. Además, toca varias teclas que son referentes en su literatura, como en 1922, donde traza un relato en apariencia realista en la América profunda, bordeando la línea entre el terror fantástico y la locura de manera magistral.