Buick 8 Un coche perverso (Reseña) Stephen King

Buick 8 Un coche perverso (Portada) Buick 8 Un coche perverso (Portada)

La novela es una serie de recuerdos relatados por los miembros de Troop D, la Policía Estatal de Pensilvania (PSP; por sus siglas en Inglés). Después que Curtis Wilcox, un miembro muy apreciado en el cuerpo, es asesinado brutalmente por un conductor borracho llamado Bradley Roach, en 2001 y su hijo Ned comienza a visitar a Troop D.

Los policías, en especial el Sargento Jefe Sandy Dearbornel, empiezan a tomarle cierto cariño al hijo de su ex compañero, al igual que Shirley Pasternak, la encargada de las comunicaciones del Troop, quien pronto le enseña su profesión. Sin embargo, tarde o temprano, como creía Sandy, Ned Wilcox se toparía con el Cobertizo B, iba a asomarse por una de sus ventanas e iba a ver el impecable Buick que allí descansaba, siendo inminente que el muchacho de tan solo 18 años conozca la verdad sobre el mismo. Es en cierto sentido, la novela es una historia de fantasmas que un grupo de gente que cuenta una vieja pero inquietante historia. Y mientras el Buick 8 no es un fantasma tradicional, se trata en realidad de un siniestro ser u objeto de otro mundo. De esta forma Sandy, Shirley, Arky Arkanian, Huddie Royer, Eddie Jacubois, relataran toda la historia sobre este al hijo del fallecido policía.

Los Troopers le cuentan entonces que el Buick 8 apareció en 1979 y fue dejado en una gasolinera por un misterioso hombre vestido de negro con un peculiar e indefinible acento, quien encargó a Bradley Roach, encargado de la gasolinera, que llenara el tanque mientras iba al baño del local lugar al que entró, pero jamás volvió a salir. Ante la larga espera y luego de comprobar que el extraño hombre no estaba en el baño, pendiente de detrás del negocio o se había ahogado en el arroyo, Roach llamó a la policía. Los agentes Ennis Rafferty y Curt Wilcox (novato en ese entonces) deciden incautar el Buick. Así el auto queda en manos del Troop D resguardado en el Cobertizo B. El coche, descubren, no es un coche en absoluto; parece un Buick Roadmaster, pero solo si alguien lo mira sin poner atención; el volante no se mueve y es tan grande que casi parece el timón de un barco, el tablero de instrumentos es de madera y parece ser de utilería, el motor no tiene partes móviles y los cables de encendido van a ninguna parte, los ejes no giran ya que es una pieza junto con la rueda explicando así el que cuando Bradley lo viera llegar le diera la impresión que las ruedas no giraban sino que se desplazaba levitando a milímetros del suelo. También descubren posteriormente que el coche se regenera cuando se raya o abolla y toda suciedad o residuos son repelidos por el mismo.

Sandy Dearborn, ahora el sargento al mando de Troop D, es el narrador principal del libro y cuenta la historia de Ned, discutiendo varias cosas que han sucedido con el coche y la fascinación de su padre con él, que se dio a la tarea de estudiarlo y lo comprendía mejor que los demás. Ese mismo día Ennis Rafferty desaparece de la comisaría tras encontrar el extraño artilugio, nadie vuelve a saber de él y algunos de sus colegas comentan que tienen la impresión de haberlo visto cerca del auto antes de desaparecer.

Del coche con frecuencia se desprendían grandes destellos de luz de color púrpura por períodos prolongados y de vez en cuando desde su maletero "da a luz" plantas y criaturas extrañas que no son nada parecido a lo que han visto en este mundo. En un primer momento son objetos minúsculos cuya presencia causa un rechazo instintivo, como si inconscientemente el cuerpo supiera que se trata de algo imposible de ser concebido en este universo, las plantas en pocos segundos se marchitan y disuelven como si el aire las matara; posteriormente animales, primero un ser desagradable a la vista que por aproximación es definible como un pez aparece en el auto, otro día libera algo equivalente a un murciélago que despierta una sensación de horror y pánico incontrolable pero que muere tras aletear un par de metros; finalmente un día las luces son más intensas que nunca y un ser cuya visión provoca histeria y terror casi hasta la locura sale del maletero y corre enloquecido y aterrado por la propiedad hasta que el perro de la estación lo mata a mordidas, desafortunadamente el perro literalmente se derrite al haber tocado los tejidos y fluidos de este ser.

Tras este incidente algunos policías comprenden que de donde sea que vengan estos seres el ambiente y la materia de este mundo es tan nociva como lo es para nosotros el suyo. El auto, o algo que se manifiesta a través de él, se muestra como una personalidad sutil al punto de ser casi imperceptible, pero a la vez constante y tan intensa como para hacer comprender a los uniformados que está siempre ahí esperando para hacer algo o para atacar a cualquiera de ellos que sea suficientemente descuidado.

Un día arrestan a un delincuente y drogadicto de poca monta llamado Brian Lippy, detenido por conducir en estado de ebriedad y golpear a su novia. Tras esposarlo y llevarlo en la patrulla hasta el recinto, este también desaparece y aunque la teoría que todos desean creer es que salió del coche donde estaba esposado y se fugó, todos guardan dentro de sí el temor que el auto del Cobertizo B se lo haya tragado.

Sandy explica a Ned como es que Curtis vigilaba y estudiaba el vehículo con más entrega que nadie y es así que mientras el resto se conformaba con creer que estas criaturas que llegaban ocasionalmente eran seres malignos que cruzaban para intentar lastimarlos, Curtis pensaba que el Buick era una especie de portal que conectaba ambos mundos y ocasionalmente se abría arrastrando cosas de un lugar al otro; esto razonando que solo habían cruzado animales y solo la última vez había sido algo que podría calificarse como equivalente a un humano, como si el otro lado de la puerta estuviera en un lugar deshabitado. Según Curtis existía la posibilidad que el verdadero enemigo fuera algo ubicado entre ambos mundos y que ocasionalmente reunía la fuerza necesaria para conectarlos, llegando a especular que quizás estaba prisionero allí y el Buick era su único contacto con el exterior como un hombre sumergido que respira por un tubo que asoma fuera del agua y que de la misma manera en algún momento esta vía e volverá insuficiente y se "ahogaría".

Después de escuchar la historia del Buick, regresar a sus casas y comprender cómo se ha mantenido en secreto por Troop D por tanto tiempo, Ned se convence que el coche estaba relacionado de alguna manera a la muerte de su padre en un accidente de tráfico aparentemente al azar; después de todo, el empleado de la estación de gas que informó por primera vez del Buick era el mismo hombre que, años más tarde, mataría a su padre. Ned está decidido a destruir el Buick, pero antes de que pueda, Sandy Dearborn da cuenta que el Buick, de hecho, quiere llevarse a Ned de este mundo.

Sandy vuelve al cobertizo para encontrar a Ned sentado en el interior del coche. Había derramado gasolina sobre el Buick 8 y tenía en su poder una pistola y un fósforo, su propósito era simple, esperar que el Buick se iluminara, prenderle fuego y pasar al otro lado matando todo lo que pudiera antes que el ambiente lo matara a él como venganza por la muerte de su padre. Desesperado Sandy puede sentir como la maligna consciencia que emana del Buick emite una sensación de placer y maldad que es fácilmente interpretable como un pensamiento donde expresa que ya está muy débil para usar su poder y solo podrá abrir la puerta una vez más, que se siente disconforme con haber atrapado solo animales desde que llegó, pero en esta ocasión está decidido a llevarse por lo menos a uno de ellos. Tras hablar con Ned, Sandy comprende que este no busca en realidad castigo contra lo que hay en el Buick, simplemente quiere un culpable a quien señalar y castigar por la absurda muerte de su padre y así desahogar todo el sufrimiento frustración que ha reprimido; aun así logra hacer que baje lo suficiente la guardia para rociarlo con gas lacrimógeno, pasarlo por la ventanilla y arrastrarlo fuera del cobertizo en medio de la apertura del portal.

El Buick se transforma en un portal de una forma más concreta y abrumadora que en otras ocasiones, tratando de atraer tanto a Ned como a Sandy dentro de ella, pero el resto del personal regresa con la sensación de que algo malo puede suceder, (todos ellos habían ayudado a recordar la historia del origen de la Buick) y finalmente logran sacar a Ned y Sandy del cobertizo. El Sargento Dearborn, antes de salir, logra vislumbrar el mundo del otro lado del Buick, viendo un lugar impensable para la mente humana, al aire libre en un mundo imposible de imaginar, un acantilado frente a un inimaginable océano, allí a unos pasos fuera del portal era posible ver en el suelo el collar que usara Lippy y sus botas de vaquero y poco más allá el sombrero de Ennis Rafferty.

El libro acaba tras saltar algunos años, después que Ned se une a la policía tras de abandonar la universidad. Y finalmente en un día del año 2006, tras la desastrosa muerte de Eddie Jacouboius, Ned descubre y le muestra a Sandy que el Buick se está agrietando, sin embargo no está curándose a sí mismo, como solía hacerlo; Ned Wilcox cree que el Buick ha comenzado a degradarse después de gastar sus últimas energías en ese intento de atraerlo al otro universo. Sandy recuerda las palabras de Curtis junto con sus teorías, comprendiendo que este tenía razón y que el día en que la cosa que vive en el Buick muera está cerca y que será algo gradual, primero pequeñas grietas y suciedad cada vez más notoria, hasta el día que el óxido y la vejez terminen haciéndolo desmoronarse.