Las ilusiones perdidas (Reseña) Honoré de Balzac

Las ilusiones perdidas (Portada) Las ilusiones perdidas (Portada)

En Las ilusiones perdidas Balzac nos narra un periodo de un par de años en la vida de dos jóvenes amigos, el uno inventor y el otro poeta. Ambos viven en una pequeña ciudad de provincia, pero el poeta Lucien, gracias a los esfuerzos del inventor, marcha a París a probar fortuna con su talento. Sin embargo, pronto sucumbirá en la Babilonia moderna, donde una vida de placeres fáciles acaba por arruinarle y obligarle a regresar a su ciudad natal. Mientras, el abnegado inventor David, propietario de una imprenta e inmerso en las investigaciones que deben alumbrar un maravilloso descubrimiento, acaba por sucumbir debido a las deudas que la vida desenfrenada de su compañero arroja sobre él.

Las ilusiones perdidas radica principalmente en su segunda parte, Un gran hombre de provincias en París, que retrata la llegada de Lucien y madame de Bargeton a la capital, la traición de madame de Bargeton y el ascenso y caída de Lucien en el mundo de las letras. Lucien ha escrito en provincias un poemario, titulado Las margaritas, y una novela a lo Walter Scott titulada El arquero de Carlos IX.

Todo lo que me había resultado anticuado en la primera parte de esta gran novela de aprendizaje, se vuelve ágil y rítmico en la segunda. En cierto modo aunque es verdad que entre la publicación de ambas partes pasaron varios años, es como si Balzac se volviera un autor mucho más moderno en la segunda parte. Las ambiciones de Lucien chocarán con París, donde descubrirá que de entrada no se puede ser nadie sin la vestimenta adecuada, y para conseguirla hipotecará los ahorros de David, su mejor amigo y también cuñado. Lucien acabará viviendo en el barrio Latino y pasando penalidades mientras persigue su sueño de ser escritor.