A Christmas Carol (Reseña) - Charles Dickens

El Londres de 1840 es una ciudad oscura llena de miseria. La clase trabajadora que nace con la industrialización carece de derechos, las jornadas son interminables y la explotación laboral está a la orden del día. No sucumbir al abuso de la maquinaria industrial significa vivir de la mendicidad. Aquellos que no consiguen un puesto en la industria se ven obligados a subsistir como pueden. La prostitución, el pillaje, la mendicidad crece y aparecen personajes como Scrooge, que a pesar de salir beneficiados de estas condiciones, menosprecian al ser humano que sufre esta revolución tecnológica.
 
 
La burguesía empieza a tener gran poder económico, la nobleza sigue anclada en tradiciones y costumbres y la transformación social se acelera. Los tiempos cambian y hay a quién le cuesta aceptar ese cambio. Nos encontramos en la conocida como Época Victoriana. La cultura empieza a llegar a la clase trabajadora y aparecen muchos creadores que sienten la responsabilidad y necesidad de educar y culturizar a la población.
 
 
En A Christmas Carol, Charles Dickens reivindica la Navidad como una herramienta eficaz para despertar la necesidad social del ser humano. Porque no podemos olvidar que el hombre es un animal social. Habrá quién sea más sociable o menos, pero está claro que la humanidad a su pesar, necesita del otro. Comunicarse y relacionarse con los demás da equilibrio y reconforta. En Navidad, hay esperanza, nace el Salvador y, por tanto, hay futuro.